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El FIDA reafirma su compromiso de ayudar a Colombia

A superar los efectos de 50 años de conflicto

Roma.- La Junta Ejecutiva del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) aprobó hoy una nueva estrategia para Colombia, reafirmando el compromiso de la organización para ayudar al país a superar los efectos de 50 años de conflicto mediante la promoción del desarrollo rural.

La nueva estrategia prevé una inversión de USD 33 millones en las áreas rurales del país durante el período 2017-2018, además de las inversiones ya en curso por valor de casi 70 millones.

"En Colombia, el desarrollo rural no es posible sin la paz, pero la paz no será posible sin desarrollo rural, porque una de las principales causas del conflicto es el abandono que sufrió la población rural colombiana", dijo Jesús Quintana, Coordinador del FIDA para la Subregión Andina.

Después de casi cuatro años de conversaciones en La Habana, Cuba, el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) llegaron a un acuerdo de paz el pasado mes de agosto, pero fue rechazado en referéndum el 2 de octubre.

El Gobierno inició consultas con los que se opusieron al acuerdo de paz y las conversaciones entre el Estado y los representantes del grupo guerrillero se reanudaron en La Habana. En un tiempo récord, las dos partes llegaron a un acuerdo que firmaron en Bogotá el 24 de noviembre.

Tras la aprobación del Parlamento de Colombia, el nuevo acuerdo de paz entró en vigor el 1 de diciembre. La primera parte del pacto - el Acuerdo para una Reforma Rural Integral - establece un ambicioso plan de desarrollo rural que incluye medidas de distribución de tierras y tiene como protagonistas a los pequeños agricultores.

"Una paz duradera en Colombia sólo será posible si los pequeños agricultores tienen las oportunidades adecuadas para desarrollarse y prosperar. Y el acuerdo de paz es un gran paso adelante. Está diseñado para transformar completamente la vida de la población rural, proporcionándole servicios básicos durante mucho tiempo denegados. Servicios que permitirán a las comunidades rurales progresar y prosperar", dijo Quintana.

Colombia tiene un enorme potencial agrícola que se ha mantenido sin explotar en las últimas cinco décadas. Teniendo las condiciones adecuadas, los pequeños agricultores podrían asegurar la soberanía alimentaria de Colombia y hacer una enorme contribución a la seguridad alimentaria mundial. Pero el país necesita ayuda para implementar las reformas necesarias para lograr estos objetivos.

"El FIDA está dispuesto a desempeñar su papel en la construcción de una nueva, pacífica y próspera Colombia. Con esta nueva estrategia queremos asegurar al pueblo y al gobierno colombianos que los 40 años de experiencia del FIDA en desarrollo rural están, ahora más que nunca, a su disposición", dijo Quintana.

Las operaciones del FIDA en el país se centrarán en ayudar a los pequeños agricultores a aumentar su productividad, competitividad e ingresos proporcionándoles capacitación, facilitando su acceso a los medios de producción y fortaleciendo sus organizaciones. Los proyectos financiados por el FIDA también mejorarán el acceso de los pequeños agricultores a los mercados y a los servicios financieros y públicos, prestando especial atención a los grupos desfavorecidos, como las mujeres y los jóvenes rurales, los pueblos indígenas, las comunidades afrodescendientes y las víctimas del conflicto.

Paralelamente, el FIDA ayudará a las autoridades locales, regionales y nacionales a mejorar su capacidad para aplicar con éxito las ambiciosas reformas rurales incluidas en los acuerdos de paz.

Ya en los últimos años, el FIDA ha contribuido a los esfuerzos del Gobierno de Colombia para elaborar políticas apropiadas para hacer frente a los desafíos y el abandono experimentados por las comunidades rurales.

El Proyecto Confianza y Oportunidades, financiado por el FIDA, explora desde 2014 formas de abordar la desigualdad y la pobreza en las zonas rurales, promover la igualdad de acceso a los servicios básicos y ayudar a reconstruir la confianza en las comunidades desgarradas por el conflicto. Las soluciones encontradas para alcanzar estos objetivos servirán eventualmente de modelo para las nuevas iniciativas de desarrollo rural que la nueva estrategia prevé. El proyecto beneficia a aproximadamente a 50,000 familias rurales que viven en extrema pobreza en 17 departamentos en Colombia e implica una inversión de USD 69.9 millones.

Las actividades financiadas por el FIDA también han contribuido al trabajo de la Misión para la Transformación Rural. Esta iniciativa ha producido un amplio conjunto de posibles medidas políticas para favorecer el desarrollo rural y ha sugerido un conjunto de cambios institucionales, muchos de los cuales ya están en marcha. Entre ellos se incluye la creación de nuevos organismos gubernamentales para el desarrollo rural y la reforma agraria.

"El camino es largo y hay mucho por hacer, pero no hay duda de que Colombia va en la dirección correcta. Queremos recorrer ese camino de la mano de la sociedad y las autoridades colombianas, trabajando duro para superar el olvido que las zonas rurales han sufrido en el pasado", dijo Quintana.

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